Ecología de Enfermedades

Por Carmen Niehaus

El estudio de las enfermedades infecciosas en fauna silvestre inició hasta hace unas pocas décadas. Se ha identificado que los parásitos pueden amenazar la salud de individuos y poblaciones enteras, sin embargo, también representan una parte integral de los ecosistemas, afectando la abundancia, distribución, extinción y evolución de sus hospederos e interfiriendo en procesos tan específicos como la transferencia de energía y materia. A raíz de estas inquietudes surge la ecología de enfermedades (EdE), la cual va mucho más allá de los procesos patológicos en el individuo, siendo el estudio ecológico de las interacciones parásito-hospedero dentro del contexto de su ambiente y evolución.

La EdE busca comprender el rol que juegan los patógenos en los ecosistemas, la transmisión y dispersión de patógenos en tiempo y espacio, identificar los patrones de enfermedad así como las variables asociadas, medir y predecir el impacto en las poblaciones de hospederos, entre otras. La EdE está asociada a otros campos como la parasitología y la epidemiología, sin embargo, en vez de enfocarse en la taxonomía y ciclos biológicos de los parásitos o en la caracterización de enfermedades específicas y los factores de riesgo (respectivamente), abarca las interacciones que ocurren en el ecosistema.

Hay que tener claro que los términos parásito, patógeno y enfermedad infecciosa suelen utilizarse como sinónimos en el campo de EdE (-de hecho el término más purista debería ser ecología de agentes infecciosos-), pero en realidad no lo son. Una enfermedad infecciosa es una condición anormal (patogénica) en parte o todo un organismo (causada por parásito o patógeno); un patógeno es un agente que causa enfermedad (potencial); y un parásito vive dentro de uno o varios hospederos, dentro de los cuales obtiene recursos para sobrevivir y reproducirse. Además, la enfermedad no se transmite entre hospederos, mientras que los parásitos y patógenos (que producen enfermedad) sí. Durante el último siglo, el impacto humano sobre los ecosistemas ha alterado las dinámicas de interacción entre especies y por lo tanto, entre hospederos y parásitos. Al desconocerse dichas interacciones en el pasado, o al no poderse aplicar hoy lo poco que se conocía del pasado, es necesario llevar a cabo un monitoreo de enfermedades (parásitos/patógenos) exhaustivo.

Algunos aspectos que deben tomarse en cuenta en la EdE son la ruta de transmisión (por contacto, directo o indirecto; vehículos; vectores, mecánicos o biológicos) y las condiciones ambientales que puedan influir en la supervivencia, dispersión y transmisión del parásito o en la aptitud (fitness) y densidad poblacional del hospedero. El impacto que un agente infeccioso tendrá sobre una población depende de la virulencia del patógeno (grado de patogenicidad o de producir daño) y la aptitud (fitness) del hospedero (la capacidad de sobrevivir, reproducirse y dejar descendencia). Además, el impacto va a tener efectos distintos dependiendo de si reduce la supervivencia del hospedero, la reproducción o ambas: por ejemplo, se ha observado que los patógenos con virulencia intermedia tienen mayor impacto en las poblaciones de H que los que tienen alta virulencia, debido a que los últimos producen alta mortalidad, y por lo tanto, cortos períodos y eficiencia de transmisión.

Las cepas moderadamente virulentas pueden asegurar una sobrevivencia suficiente del hospedero para transmitirse exitosamente (ej. Mixomatosis en conejos de Australia). La heterogeneidad del hospedero también juega un papel importante en la transmisión de enfermedades, ya que las características de susceptibilidad, tasas de contacto, infectividad y variabilidad espacio-temporal. Por último, las características coevolutivas entre hospederos y parásitos inciden también en características de tolerancia y resistencia a la infección, pero también la transmisión a través de mecanismos específicos, como la susceptibilidad a depredación en roedores infectados con Toxoplasma gondii, los efectos en la reproducción de los hospederos, como el efecto castrador de Sacculina carcini en cangrejos, la competencia directa y aparente entre especies de hospederos relacionadas, como la invasión de la ardilla gris en Reino unido y el reemplazo ecológico de la ardilla roja local por competencia por alimento y el spill-over de parapoxvirus.

Existe infinita diversidad de procesos que influyen en la transmisión de los agentes infecciosos; el reto es comprender cómo se está dando y qué factores están interactuando en un ambiente que se está calentando, acidificando, urbanizando y volviéndose mucho más conectado.

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